El crecimiento del acceso a internet y el uso cada vez más temprano de dispositivos digitales han generado nuevas oportunidades de aprendizaje, comunicación y entretenimiento para niños y adolescentes. Sin embargo, este mismo entorno también ha dado lugar a riesgos que muchas veces pasan desapercibidos. El grooming es uno de los más preocupantes, ya que implica la intervención de adultos que, mediante el uso de tecnologías digitales, buscan establecer un vínculo con menores con fines de abuso. Comprender cómo funciona esta práctica y, sobre todo, cómo prevenirla, es fundamental para proteger a los más jóvenes.
El grooming no suele presentarse de forma evidente. Por el contrario, se desarrolla de manera progresiva, a través de estrategias de manipulación que apuntan a generar confianza. El agresor puede hacerse pasar por alguien de la misma edad, compartir intereses similares y establecer una relación aparentemente cercana. Este proceso puede incluir conversaciones frecuentes, halagos, confidencias y, en algunos casos, el pedido de mantener el vínculo en secreto. La construcción de esta falsa confianza es lo que permite avanzar hacia situaciones de mayor vulnerabilidad.
Uno de los aspectos más complejos del grooming es que ocurre en un entorno que los adultos no siempre supervisan de manera directa. Redes sociales, videojuegos en línea, aplicaciones de mensajería y plataformas digitales son espacios donde los niños interactúan de forma cotidiana. Por eso, la seguridad digital se vuelve un eje central en la prevención, no solo desde el control, sino también desde la educación y el acompañamiento en el uso de la tecnología.
Las señales de alerta pueden ser sutiles, pero es importante prestarles atención. Cambios en el comportamiento, uso excesivo o reservado del celular, incomodidad al recibir mensajes, aislamiento o la aparición de contactos desconocidos pueden indicar una situación de riesgo. En algunos casos, los niños pueden mostrar nerviosismo, miedo o evitar hablar sobre lo que hacen en internet. Estas conductas no deben ser ignoradas, sino abordadas con sensibilidad y sin generar presión.
La comunicación es, nuevamente, la herramienta más importante. Generar un espacio de diálogo donde los chicos puedan hablar libremente sobre sus experiencias en internet permite anticipar situaciones problemáticas. Es fundamental que sepan que pueden contar lo que les sucede sin miedo a ser castigados o juzgados. En este sentido, fomentar la confianza entre adultos y niños es clave para que la prevención sea efectiva.
También es importante enseñar a reconocer situaciones peligrosas. Explicar que no todas las personas en internet son quienes dicen ser, que no deben compartir información personal, fotos o datos sensibles, y que cualquier pedido que genere incomodidad debe ser comunicado a un adulto. Estas pautas, cuando se transmiten de forma clara y adaptada a la edad, contribuyen a desarrollar una mayor autonomía y criterio en el uso de la tecnología.
El rol de la familia y de la escuela es complementario. Mientras que en el hogar se construyen los primeros vínculos de confianza y se establecen normas de uso, la institución educativa puede reforzar estos aprendizajes desde una perspectiva colectiva. La incorporación de contenidos vinculados a la protección de menores en internet dentro del ámbito escolar permite generar conciencia y brindar herramientas a toda la comunidad educativa.
Es importante destacar que la prevención no implica invadir la privacidad, sino acompañar de manera responsable. Supervisar, orientar y estar presentes en la vida digital de los niños es tan importante como en su vida cotidiana. Conocer las plataformas que utilizan, interesarse por sus actividades en línea y establecer acuerdos claros sobre el uso de dispositivos son acciones concretas que pueden marcar una diferencia.
El grooming es una problemática que requiere ser abordada con seriedad, pero sin generar miedo. El objetivo no es alarmar, sino informar y preparar. Cuando los niños cuentan con herramientas, información y adultos disponibles, es mucho más probable que puedan identificar situaciones de riesgo y actuar a tiempo.
Desde el Programa Vecinos en Alerta en Escuelas, promovemos la concientización sobre estos temas como parte fundamental de la prevención. Creemos que educar en el uso responsable de la tecnología es una tarea compartida que involucra a toda la comunidad. Si su institución desea trabajar estas herramientas y generar espacios de reflexión, puede solicitar una charla y comenzar a fortalecer el cuidado de los estudiantes en el entorno digital.


